Cuando les preguntamos a los jóvenes qué es el amor, muchos responden que es un sentimiento, una conexión, una energía, algo poderoso, complicado, que es tolerancia, respeto y que trae consigo no sólo felicidad sino dolor; también hay desamores, desilusiones, y que puede sentirse por uno mismo, por los padres, los hermanos, la familia, la pareja, los hijos e incluso los animales.
Vivir ese sentimiento les hace sentir “maripositas en el estómago”, los pone nerviosos, los hace sonreír y ser felices. Para algunos es su motivación en el día a día y para otros es lo que están esperando con ansiedad. Alguien por ahí comentaba que los jóvenes del presente no saben el verdadero valor del amor desde el preciso momento en el que se autodestruyen consumiendo drogas, alcohol o fumando.
Si partimos de la premisa de que el amor empieza por nosotros mismos, respetándonos y cuidándonos, pues indudablemente que quien haga esto contra su persona, seguramente no se ama o pasa por un problema y busca evadirlo. Por ello, sugiero a los jóvenes, como un buen comienzo, amarse a sí mismos, pues nadie puede dar a otros lo que no posee.
Deben proveerse de este sentimiento cuidándose, respetándose, alimentándose adecuadamente, instruyéndose, preparándose para ser mejores con su entorno, cuidando a las plantas, los animales, conservando a sus amistades, su familia, su pareja, incluso sus mascotas.
Recordemos que “el amor empieza con la mirada, se enamora con el alma, se siente con la piel y se pierde con la lágrima.”
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